lunes, 21 de mayo de 2018

LIBRE.


Colándome entre tus brazos y deslizándome entre tus lunares, no le temo a la vida.
La mala suerte no existe, ni los martes trece, ni gatos negros en un callejón oscuro.
Ya no existen los domingos grisáceos, cuando tus besos lo convierten del color claro de cualquier amanecer una noche de verano.
Mis lunes son menos jodidos cuando sé que estas aquí.
Mis complejos se acomodan en tu pecho y se duermen encima de él.
Mis miedos se escapan por la ventana de la incertidumbre de un futuro lejano, ya no le temo a lo que vendrá.
Disfruto de cada momento, de cada risa, de cada enfado y de cada instante contigo gracias a lo que tú y yo sabemos, y nunca nadie descubrirá.
Me siento libre, contigo y tú conmigo. Siento como el aire me roza la cara y me susurra al oído que no tengo de que preocuparme. Es bonito vivir una historia sin preocupación y sin desilusión.
Después de que la herida te haga gritar de dolor, esta se  cierra y cicatriza de la manera más precisa. Vuelves a amar, y te sientes libre por primera vez. Y eso, es  increíblemente precioso.