domingo, 29 de julio de 2018

El miedo encerrado.

Hablamos tanto del miedo, que un cuervo negro atravesó mis oídos gritándome que no estaba preparada para tirarme al precipicio de tus complejos.

Quisimos arder tan rápido, que terminamos quemándonos por completo dejando cenizas bajo las sábanas de aquella cama repleta de todo aquello indefinido.

Intentamos volar por encima del universo y nos caímos bajo tierra quedándonos sin fuerza para levantarnos y luchar contra los marcianos de Marte.

Nos acomplejamos tanto del querer y del saber amar, que todo lo que teníamos en mente se desbordó al fondo del mar de nuestras lágrimas.

Conseguir olvidarte al mismo tiempo en el que te estaba amando, con unas copas de más y unos te quiero de menos.

Y así, poco a poco, quedaste en el olvido y en el baúl de mis recuerdos.