El reloj no se detiene nunca. Alguien se va, y ese tiempo no para. La vida sigue cuesta arriba, pero si sigues escalando, llegarás a lo más alto.
Vive sin ataduras. Vive siendo tú misma. No vivas a raíz del miedo.
Cuando una puerta se cierra, cuando aún se está cerrando, se están abriendo mil ventanas.
La mayoría de las veces, esas ventanas que se hacen llamar oportunidades, están delante de ti. Y tú, como siempre, no te das cuenta o no te quieres dar por el que dirán de la gente ajena a tu vida. Y así te das cuenta, de que estas viviendo a raíz de los comentarios y críticas. Simplemente eso. Deja de hacer cosas por el "¿Y que pensarán de mi?, ¿Seré mala por hacer eso?, ¿Y si?, ¿Y si no?" Basta.
Olvídate de la sociedad en la que vivimos. No dejes pasar de esa manera las oportunidades que el destino pone en tu camino.
A base de errores aprendes. Pero para eso tienes que caerte cincuenta veces para aprender cada cosa. Caerte tú sola, no acompañada.
Vive sin prejuicios. Comete y luego escupe todos los complejos que tienes.
Crece a base de errores y sonríe hasta que te salgan arrugas en la cara.
Y, ¿Quieres un último consejo? Mira toda la gente que tienes contigo. La tienes porque vales oro y porque ellos te valoran como verdaderamente te mereces. La gente que se fue, pues mira, te han hecho el favor de tu vida. Porque esas personas que han decidido irse, no merecen la pena y no sabían quererte como te merecías. Eres una mujer de los pies a la cabeza, y vales lo que ni tú misma te imaginas. Así que vive con lo que tienes, con lo que de verdad te mereces. Y que le jodan al resto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario