sábado, 23 de diciembre de 2017

Fortuna.

No me tocó la lotería, ni el gordo ni siquiera 100€. Pero es suficiente todo lo que yo tengo.
De nada te vale tener mil millones de euros y estar lleno de dinero cuando por dentro estas vacío y no sabes ni lo que es suerte.
Eso que te hace levantarte cada día con toda la fuerza del mundo.
No me hace falta jugar la lotería cuando yo juego el pellejo a la verdadera fortuna. Cuando pienso y digo :
- Lo que de verdad importa, es que estoy aquí, por fin, soy yo la que pisa fuerte y no deja que nada ni nadie me hunda. Que esta sonrisa ya no me la quita nadie.
Después de todo, ya no merecen la pena las cosas grandes, sino los pequeños detalles que te marcan el alma y hacen que el corazón se te derrita con cada pálpito.
Soy millonaria de gente que de verdad me quiere, las que estuvieron a tres metros debajo del suelo y me subieron al infinito del universo con tan solo un 'tú puedes con todo, aquí estamos para vivir contigo esta puta jodida mierda'. Esa gente, que miras y dices '¿Cómo no me voy a sentir afortunada? La fortuna es eso, ver a personas que tumbaron el mundo, para que tú te levantaras después de aquella caída que te dejo helado el interior  como un iceberg.
Salgamos a celebrar con una copa de vino todos y cada uno de los momentos, todos y cada uno de los baches que conseguimos superar y por último y no menos importante todas las veces que nos dimos con la frente en el suelo y recapacitamos de lo que de verdad merece la pena.
Hagamos la vida más fácil, vivamos como si hoy fuera el último día de toda tu vida, o mejor dicho si estos segundos sean los que te quedan.
Vida hay una, después no hay vuelta atrás. Celebremos esta fantástica fantasía como si nos tocara el gordo de Navidad, celebremos la buena vida que nos queda por delante después de toda la millonada que tenemos delante de nuestros ojos llorosos por la emoción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario