sábado, 27 de enero de 2018

Aprender a amar la vida.

Perdida entre tanto lagarto y refugiada entre tanto perro.
Escondida detrás de una coraza de hierro, irrompible y fuerte ante veneno de toda serpiente.
Refugiada en el aire frío de Galicia, sintiendo el calor de las estrellas de una noche helada.
Atrapada, entre las voces (bonitas) de mi cabeza, creando historias. Entre línea y línea, inspirada en algo más que la simple vida.
Soñadora de aquellas metas que algún día no muy lejano dejarán de ser solo imaginaciones, y serán realidad.
Espantada de tanto susto, o mejor dicho curada de espanto ante tanto odio.
Amada, por todos aquellos que algún día dijeron odiarme.
Odiada, por todos aquellos que algún día dijeron amarme.
Encaprichada, con toda la gente que dice quererme sin ningún tapujo.
Asqueada también, con aquellos que decían lo mismo y tenían la boca llena de mentiras.
Enamorada, de mí, porque nadie me ama mejor ni lo hará nunca.
Decepcionada con la sociedad en la que vivimos, y armada de todo tipo de armas para entrar en una guerra.
Perdida. Escondida. Refugiada. Atrapada. Inspirada. Soñadora. Espantada. Amada. Odiada. Encaprichada. Asqueada. Enamorada. Decepcionada. Armada. 
Orgullosa, de vivir mi vida y que nadie decida por mi.
Arreando. Que es gerundio.

miércoles, 3 de enero de 2018

Confusión.

¿Alguna vez os ha pasado que os sentís tan perdidos que no sabéis cuáles son vuestros sentimientos de verdad?
Sentir los pálpitos de tu corazón explotando dentro de ti como una bomba de relojería.
Calandote el cuerpo con el suspiro de sus labios. Confusión en cada beso. Escalofríos en cada movimiento.
Encontrarte en el medio de una isla desierta donde solo se te ve a ti mirando de frente hacia un futuro de incertidumbre y preguntas impertinentes que jamás habías  pensado que se te pasarían por la cabeza.
Y de repente, te encuentras dentro del mar, con el agua al cuello. Te paras. Piensas. Y dices: Me voy a ahogar en el momento menos pensado, cuando no me dé cuenta, estaré muerta.
Pero en esta vida, solo se trata de morir varias veces para revivir con un chasquido de dedos que te haga decir que nada de estas muertes ha sido triste ni razón de arrepentimiento, sino todo lo contrario; experiencias, aprendizajes y mil aventuras para apuntar en tu libreta de TU VIDA, TUYA Y SOLO TUYA, porque lo demás sólo son complementos que decoran tu vida como todos los adornos que tienes en casa, que se presentan siendo bonitos pero con el paso del tiempo envejecen, se meten en una caja y cuando la abres piensas en que esos adornos, alguna vez, fueron algo bonito que aparecía en tu casa.