No es su culpa que te guste cada espacio de su piel. No es su culpa que te encante quedarte horas y horas hablando con ella todas las noches hasta que dan las 5 de la mañana, y tú sin darte cuenta que llevas más de cinco horas hablando con ella sin parar. Tampoco es su culpa que te quedes embobado de como mueve las caderas esos sábados noche, y te derritas con sus bailes. Y te das cuenta, o quieres darte, de qué es ella la indicada. La que puede ser la mejor para compartir contigo los días y las noches, la que nunca te fallara.
Esa que, con solo su aliento en tu boca o cuello, anhela tus ganas de no irte nunca de ese lugar tan maravilloso.
Ella solo se deja llevar, por cada momento, por cada instante. Ella solo es feliz haciendo lo que le da la gana y lo que le sale en el momento. Quizás porque está cansada de dejar de hacer las cosas por miedo o dejar de lado mil cosas por esa misma razón. Ella, es ella. Por fin.
Por fin, hace lo que realmente quiere hacer en cada momento, sin importarle el futuro.
Es de esas personas que olvida el pasado, vive el presente y no piensa en el futuro. Vive cada momento como si fuera el último, y cada día como si hoy mismo se fuera a acabar el mundo en cuestión de horas. Ella no tiene la culpa de ser ella misma y no un muñeco repetido que esta sociedad quiere ver. No sabe si serás tú la persona con la que comparta el resto de sus días, tampoco sabe ni quiere imaginar quien sera el indicado. Simplemente ella misma, se deja llevar. Déjala ser, el tiempo habla por sí solo.
martes, 11 de julio de 2017
No es su culpa.
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