Días grises, días donde solo tienes ganas de relajarte en
cama con los ojos cerrados y con el ruido de la lluvia.
Son esos días donde quieres y adoras estar en soledad. Con la
taza de café bien cargado mirando como las gotas de lluvia van poco a poco
cayendo sobre tu ventana. Con Andrés Suarez de fondo.
Esos días donde piensas todo lo que has conseguido, y todo lo
que te queda por demostrar. Y donde te dices a ti misma: joder ¿Cómo lo
conseguí?
Pensar que viviste
meses y meses eses días donde el mundo se te caía encima y ni el ruido de la
lluvia te calmaba. Y ahora disfrutas eses días como todos los días de verano.
Que ahora la vida te está dando lo que de verdad mereces, por
fin. Por fin, puedes decir que la vida está a tu favor y las alegrías van
aumentando a pasos agigantados.
Sigamos disfrutando de este día y salgamos a bailar bajo la lluvia para
celebrarlo. Porque toda esa gente que vivió una mala época en su vida sabe lo
que quiero decir.
Días de lluvia, donde no viene nada mal recordar esos días
donde todo era gris y se te salga una, dos o tres lagrimillas de emoción y de
superación. No vienen nada mal.
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