sábado, 3 de junio de 2017

Primer y único amor



                                               

 Desde el primer momento que llegue al mundo, me enamoré. Piel con piel. Me dio un beso en la frente con el mayor y  verdadero amor del mundo. Y me enamoré. Sentía que nadie me iba a querer mejor  y que ningún héroe ni heroína iba a luchar por mi como ella.

Los días pasaban y los años también, crecí con ella y ella conmigo. Ese amor crecía más rápido que nosotras, a velocidad de un rayo y con la mayor fuerza de todo el universo.  

De enseñarme a hablar, a andar y demás paso a enseñarme a vivir. A vivir y a dejar vivir.

A ser yo misma, sin que nadie me obligara a ser quien no soy y mucho menos que nadie elija por mí. Me enseño paso por paso, a lo jodida que es la vida y lo bonita que es.

Es esa persona con la que hablas a través de miradas entendiendo todo de esa manera. Las palabras sobran, con esta persona especial esas miradas gritan más fuerte que mil palabras.

Y sin darnos cuenta, ya llevamos 18 años juntas. 18 años sonriendo, llorando, gritando, callando, amando, odiando y viviendo. Viviendo bien. Con mil baches, unos más grandes que otros. Y aquí estamos, luchando las dos contra todo. Nada ni nadie conseguirá hundirnos y mucho menos hundir lo nuestro. Lo que nosotras sabemos.

 Todas esas lecciones de vida, siguen intactas y gracias a ella soy quien soy ahora. No hay mayor amor que el de esta persona. Nunca tendremos a nadie mejor. Yo, por lo menos.

El primer, único y verdadero amor de mi vida eres tú. Te quiero, mamá.


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