jueves, 30 de noviembre de 2017

Querido Diciembre.

Querido Diciembre:
Acabas de entrar por la puerta de mi casa, casi sin yo esperarme tu llegada. Parece que fue ayer cuando te marchaste, y vuelves un año más tarde dando guerra, y pidiéndola a gritos. No sé cuál de los dos grita más. Si tú anunciando que este año se acaba, o yo deseando la llegada de Enero.
Pero este año vienes más calmado de lo que pensaba, incluso más cariñoso. Quiero decirte, que gracias por aparecer así, pero siento decirlo que vienes de esta manera gracias a mi ilusión. La ilusión de una niña pequeña esperando a que la dependienta de la farmacia le regalé esa piruleta en forma de corazón. Porque mi corazón, bombardea energía y pura alegría, a cada paso y cada zancada que doy.
Gracias por llegar, ha pasado tan lento el tiempo y a la vez tan rápido. Con mil y una historias del 2017, este tu año, que ni se me pasaba por la cabeza que ibas a aparecer tan de repente.
En el fondo, eres uno de mis meses favoritos. No te lo creas mucho que te creces. Pero si, eres ese mes donde recuerdo los errores cometidos a lo largo del año, las victorias, las lágrimas, los enfados, las idas de olla,las locuras, las fiestas (¡las queridísimas fiestas!)... Todas esas cosas maravillosas, que hacen que me despida de ti, y del año, con pena.
Al fin y al cabo, te haces querer.
Voy a disfrutar de ti estos 31 días al máximo. Espero que no me traigas malas noticias, porque... No lo digo por mi, lo digo por ti, porque podré con eso y mucho más.
Ay queridísimo Diciembre, llegas como todos estos 18 años eh, queriendo arrasar contra todo, para bien o para mal.
Eres el último de la cola, y lo bueno se hace esperar, ¿No? Vayamos a ello, a por ti.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Cristales afilados

Mirar por la ventana y perderte mientras el aire frío invade tus mejillas. Ver cómo eso que te duele, ese aire tan frío que te cubre la cara de cristales rotos y te la va rompiendo a velocidad del fuerte viento.
Cerrar la ventana y sentir el calor de tu casa. Cómo poco a poco, tu piel vuelve a cerrar las heridas causadas por esos cristales afilados.
Ese dolor que duró poco tiempo y esa cura tan rápida de tus mejillas manchadas de sangre.
Esa sangre, fue desapareciendo, convirtiéndose en pequeñas postillas y transformándose al final en simples cicatrices.
Cicatrices que tocas y no escuecen, que miras y no duelen.
Sonríes y no te duelen esas pequeñas heridas causadas por el viento que arrastra cristales afilados.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Cabeza llena de águilas

Tengo la cabeza llena de águilas invadiendo mi imaginación, y haciéndola bonita.
Tengo la imaginación llena de pensamientos que pueden hacer temblar el universo entero.
Peco de locura, pero es parte de la felicidad. Encontrar a personas tan locas como tú es lo mejor que te puede pasar en la vida.
La vida, eso que te patea muchos de los días, pero que gracias a tu manera de hacer temblar, la pateas tú a ella con el doble de fuerza.
Alguna vez que otra también me ilusiono sin querer, pero que al fin y al cabo, esas ilusiones algún día pueden llegar a algo fantástico.
Y, a pesar de todo, sigo teniendo miedo la mayor parte de las veces, pero cuando vences a este, también vives con la mejor sensación.
Soy un poco rara, pero la rareza, y el ser tú mismo, hace que seas diferente y veas todo de una manera distinta. Hace que tu vida sea la mejor serie del año. Y que estoy orgullosa, de todos los capítulos vividos estes 365 días y de que hicieran que fuera rara, loca e ilusionada a pesar de los finales malos, porque después de estos han ocurrido los mejores capítulos.
Esta 1° temporada se está acabando, pero continuará en tan solo un mes y medio, y eso sí que hará temblar.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Tu cielo gris.

A veces tu única vía de escape es pillar un boli, un papel y escribir todo en cuestión de minutos.
¿Qué sería de mí sin escribir? Sin contar todo lo que realmente siento con un simple movimiento de mano, con ilusión de que yo misma me estoy escuchando cuando no lo puedo hacer con un pensamiento, dos o tres intentando pensar que todo es perfecto y la vida de un color azul cielo. Ese que muchas veces echas de menos, porque el cielo gris de invierno hace que el mundo acabe por derrumbarse encima de ti, pero es bonito. Sí, me encanta. Soy un bicho raro, alomejor pensáis eso. Pero el arcoiris no existiría si el cielo estuviera despejado y los rayos de sol alumbrando tu cara. Reír no significaría lo mismo sin esos momentos grises como el cielo de invierno. No valorarias los momentos buenos y esas personas que mereces tener al lado después de haber vivido tanto. No sería lo mismo, nada sería lo mismo sin unos momentos de tristeza, melancolía y soledad.
La soledad es lo más bonito que te puedes encontrar. Pocas cosas hay como una tarde de lluvia, con la música a tope y tú mantita favorita tapándote las piernas congeladas debajo de esta. Sin ella, sin la llamada soledad, no seríamos los mismos. No nos conoceríamos y no soportariamos estar rodeados de gente, porque simplemente te sientes vacío al no tener tiempo para ti, ni una pizca de este para adorarte a ti mismo, que eres lo más importante.
¿Qué sería de ti sin lágrimas? Puedes responderme a esa pregunta si tienes la respuesta a esta cuestión tan difícil de responder. Pero si no la sabes, ya te la respondo yo. Querida amiga, querido amigo, te diré que sin un poco de esto, tu felicidad no sería posible. Si es que la tienes, pero algún día la tendrás, todo llega.
Mucha gente dice que estas cosas son horribles, pero siento deciros que son de las mejores, son lo más bonito que tenemos. Eso que nos ayuda sin nosotros darnos cuenta; a dar un paso más, a querernos, a gritar en un momento de agobio, a escuchar el valioso ruido de las gotas de lluvia en la ventana y a reír después de haber llorado a mares. Valora todo, aunque pienses que es horrible sentirse así. Porque eso te ayudará algún día a que tú cielo este despejado y no se nuble nunca más.