miércoles, 8 de noviembre de 2017

Tu cielo gris.

A veces tu única vía de escape es pillar un boli, un papel y escribir todo en cuestión de minutos.
¿Qué sería de mí sin escribir? Sin contar todo lo que realmente siento con un simple movimiento de mano, con ilusión de que yo misma me estoy escuchando cuando no lo puedo hacer con un pensamiento, dos o tres intentando pensar que todo es perfecto y la vida de un color azul cielo. Ese que muchas veces echas de menos, porque el cielo gris de invierno hace que el mundo acabe por derrumbarse encima de ti, pero es bonito. Sí, me encanta. Soy un bicho raro, alomejor pensáis eso. Pero el arcoiris no existiría si el cielo estuviera despejado y los rayos de sol alumbrando tu cara. Reír no significaría lo mismo sin esos momentos grises como el cielo de invierno. No valorarias los momentos buenos y esas personas que mereces tener al lado después de haber vivido tanto. No sería lo mismo, nada sería lo mismo sin unos momentos de tristeza, melancolía y soledad.
La soledad es lo más bonito que te puedes encontrar. Pocas cosas hay como una tarde de lluvia, con la música a tope y tú mantita favorita tapándote las piernas congeladas debajo de esta. Sin ella, sin la llamada soledad, no seríamos los mismos. No nos conoceríamos y no soportariamos estar rodeados de gente, porque simplemente te sientes vacío al no tener tiempo para ti, ni una pizca de este para adorarte a ti mismo, que eres lo más importante.
¿Qué sería de ti sin lágrimas? Puedes responderme a esa pregunta si tienes la respuesta a esta cuestión tan difícil de responder. Pero si no la sabes, ya te la respondo yo. Querida amiga, querido amigo, te diré que sin un poco de esto, tu felicidad no sería posible. Si es que la tienes, pero algún día la tendrás, todo llega.
Mucha gente dice que estas cosas son horribles, pero siento deciros que son de las mejores, son lo más bonito que tenemos. Eso que nos ayuda sin nosotros darnos cuenta; a dar un paso más, a querernos, a gritar en un momento de agobio, a escuchar el valioso ruido de las gotas de lluvia en la ventana y a reír después de haber llorado a mares. Valora todo, aunque pienses que es horrible sentirse así. Porque eso te ayudará algún día a que tú cielo este despejado y no se nuble nunca más.

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